Para un niño tener dos hogares puede ser como
tener dos nacionalidades: resulta ventajoso
salvo que los países entren en guerra.
Álvaro Cabo Rivas.
A menudo las parejas con hijos atraviesan rupturas o separaciones (según sea el caso, signadas por conflictividad o acuerdos) y luego establecen vínculos con nuevas parejas. Con todas las emociones de pérdida y de duelo que estas experiencias entrañan, así como los cambios y reorganización de vida que implican, muchos son los estragos que podríamos evitar a la hora de tomar decisiones o acciones que afectan a los hijos propios o ajenos.
Desde un enfoque consciente y respetuoso de crianza, me parece que algunos puntos a tomar en cuenta frente a conflictos de pareja, separaciones o relaciones entre los miembros de familias ensambladas son:
Que nadie use a los hijos como rehenes en los conflictos de pareja. Los hijos no tienen por qué atrincherarse a favor o en contra de ninguna de las partes. Los hijos necesitan sentirse amados y aceptados por sus progenitores y/o pareja actual, necesitan tener la libertad de amarlos y aceptarlos sin sentirse culpables o sentir que traicionan a alguien. Los hijos necesitan disponibilidad incondicional de ingreso al territorio emocional de sus progenitores aun cuando estos se encuentren divorciados, solos, solas, emparejados o emparejadas otra vez , así como formando nuevas familias.
Cuando incorporamos cotidianamente en nuestras vidas la transparencia y la honestidad, el vínculo con una nueva pareja y los hijos se va construyendo al mismo tiempo, naturalmente, sin secretos, sin necesidad de ocultar la realidad. Por tanto la entrada de la nueva pareja a la vida de los hijos también sucede de un modo transparente y natural.
Nuestra rabia, celos, resentimientos, dolor no es lo más importante o, en todo caso, se trata de un asunto que debemos resolver sin implicar a los hijos propios o ajenos. Lo que realmente debe importarnos es que los hijos se sientan amados, respetados y acogidos por su progenitor y la nueva pareja de éste o ésta.
Cuando somos adultos maduros, realmente capaces de amar, también somos capaces de proteger, acompañar y cuidar a los hijos de nuestra pareja.
Al vincularnos con una nueva pareja es prioritario incorporar a los hijos propios o ajenos tomando en cuenta sus deseos y opiniones en las decisiones de vida que este nuevo vínculo trae.
Mantengamos presente que al iniciar una nueva relación de pareja, los lazos no se limitan a dos personas sino que por añadidura se establecen con nuestros hijos, ex pareja, familia consanguínea o política y nuestra nueva pareja o viceversa. Con lo cual resulta indispensable mantenernos disponibles para llegar a acuerdos a favor de cultivar relaciones respetuosas.

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