3 segundos
Cuento Corto
El tiempo, estado curioso que puede provocar
un sinfín de desembocaduras, quizá si
hubiese pensado en esto 3 segundos, mi vida
hubiese continuado como de costumbre.
Desde niños nos enseñan a tomar precauciones
para cuidar de nosotros mismos, pero
pareciera ser que conforme crecemos vamos
olvidando un poco lo mucho que importamos
o no sé si es que dejemos de querernos; recuerdo
bien a mi madre diciendo “No hables
con desconocidos, no aceptes dulces de
personas extrañas, fíjate al cruzar la calle, si te
llaman de un carro no vayas”, éstas primeras
insinuaciones de autocuidado van olvidándose
conforme tenemos más responsabilidades,
el estrés, la edad, el trabajo, la prisa.
No sé cuál es la causa real del descuido con
el que actuamos en la vida.
Hoy, para variar, iba tarde al trabajo, el tráfico
de la inmensa y gris ciudad siempre se impone,
nos enoja tanto que los otros se crucen
por nuestro camino, la gente estorba, los autos
estorban, los semáforos detienen nuestra carrera,
los árboles no nos dejan ver… Pensé que
más me valía acelerar un poco en el auto,
y luego correr con el dolor de los tacones y
con el peso de cientos de hojas dentro de
folders que llevo dentro del portafolio. Sí, más
me valía aventurarme y acelerar en cuanto
cambió el semáforo a verde, todo antes que
llegar tarde.
Ahora mismo no sé realmente si es que estoy
dormida o despierta, siento como respiro
pero no puedo ver, siento frío y a la vez una
especie de calma desconocida para mi persona;
en este momento no puedo dejar de
pensar en la diferencia que hubiesen marcado
3 segundos. “3 segundos de espera antes
de arrancar cuando la luz del semáforo cambió”
y estaría ahora encaminada a mi oficina
“3 segundos para cruzar la calle y voltear a
ambos lados, 3 segundos, 3 segundos, sólo 3
segundos”.
En este momento no puedo ver nada, no puedo
gritar, no sé si sigo viva, pero entre morir y
la ceguera o la inmovilidad, preferiría lo primero
antes que acostumbrarme a sobrevivir
como un estorbo para mi familia, para la comunidad,
para la sociedad de la misma urbe
gris en donde 3 segundos hicieron la diferencia
entre la vida y la muerte.
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