Nuestra manera de andar y de sostenernos en pie ejerce una influencia en la interacción de nuestros músculos, tendones, articulaciones, circulación sanguínea y columna vertebral, entre otras. Deberíamos cuidar siempre nuestros pies, ya que tener los pies sanos no es sólo una cuestión de estética: ¡es la base del bienestar!, y descuidarlos puede causar problemas en los huesos, en las piernas y en la columna vertebral.
Anatomía del pie
Cada pie es una pequeña y muy elaborada obra maestra de la naturaleza, constituido por 26 huesos, 19 músculos, 33 articulaciones y 107 ligamentos, además de cartílagos, venas y nervios. Con el movimiento y la estabilidad entran en acción una cantidad impresionante de músculos y tendones. Lo que destaca de esta obra maestra, es que los huesos del pie se juntan formando un arco que hace al pie muy resistente a la carga ponderada, racionalmente repartida. Para más precisión, se trata de dos arcos que se cruzan: uno en el centro del pie, transversalmente, y otro a lo largo del pie.
Baños de pies
Es un momento de absoluta relajación y una medida que prepara y favorece el tratamiento posterior del pie, como cortarse las uñas, aplicarse una crema o limar las durezas. Un baño de pies proporciona unos beneficios especiales. Por una parte activa y favorece la circulación sanguínea y por otra da resplandor a los pies y los higieniza, un efecto que puede potenciarse con ciertos aditivos. Un baño de pies relaja el cuerpo entero y aleja el estrés cotidiano. Entre los productos benéficos, hay que destacar la sal de mar, el aceite esencial de eucaliptos, el toronjil y otros. El agua del baño no debe estar demasiado caliente, debería alcanzar como máximo 36 º C. Para activar la circulación, mantener las venas en forma y evitar los pies fríos, pruebe la “ducha fría”: 5 minutos de baño caliente, 20 segundos de baño frío, terminando siempre con el agua fría. Después del baño no olvide secarse bien los pies, sobre todo entre los dedos.
Circulación sanguínea y los pies.
Los pies, como las manos, están muy irrigados. Como ellas, están igualmente sujetos a diferentes disfunciones de esta circulación sanguínea. El corazón envía la sangre enriquecida de oxígeno, a través de las arterias, hasta los pies. Mientras la sangre circula descendiendo todo es sencillo. Pero es cuando la sangre utilizada debe remontar al corazón que pueden presentarse complicaciones. El cuerpo dispone de bombas para este trabajo. Las “bombas” musculares y articulares a las que se atribuye esta misión realizan un trabajo de equipo con las articulaciones de los dedos de los pies, que se estiran y se doblan, con los músculos de los pies, con la bomba del tobillo y sobre todo con el músculo de la pantorrilla. Todas estas bombas musculares y articulares funcionan únicamente como consecuencia de los movimientos naturales del cuerpo.
Es fundamental conservar este sistema de bombas en buena salud. Limitando los movimientos naturales del cuerpo, vemos aparecer los males contemporáneos que son las varices, las inflamaciones, las trombosis y otros. Otra fuente de problemas emana de los zapatos, a menudo demasiado estrechos, que disminuyen el flujo sanguíneo, limitando el movimiento de los dedos y el de los músculos del pie. Los tacones altos acentúan el problema: el cuerpo pierde su postura natural, aparecen calambres en las pantorrillas y la bomba de la pantorrilla ya no puede trabajar.
Para conservar una circulación sanguínea equilibrada procure que sus pies dispongan de espacio suficiente incluso con zapatos cerrados, y procure andar descalzo lo más a menudo posible. Esto produce otro efecto benéfico: los pies bien irrigados son más resistentes a los hongos y bacterias y no se enfrían tan rápidamente.
Hidratación
Es el gesto más importante para mantener los pies sanos y suaves. Acuérdese todas las mañanas: un poco de crema hará un gran bien a la piel de sus pies. Extienda la crema dando un masaje rotatorio del empeine a los dedos. Hay muchas cremas en el mercado para el bienestar de los pies, refrescantes, calmantes, nutritivas, antisépticas o desodorantes. Existe una crema adecuada para cada tipo de piel. Si sus pies están muy secos, rugosos o ásperos, utilice preferentemente una emulsión a base de aceite que contenga activos hidratantes. De vez en cuando deje actuar la crema como una mascarilla: extienda una capa espesa sobre la piel, póngase unos calcetines ligeros, siéntese y levante las piernas, el tiempo que dure una película por ejemplo.
Sebastian Kneipp, sacerdote y médico naturista alemán (nacido el 17 de Mayo de 1821 y fallecido el 17 de junio de 1897), estudió numerosos métodos para probar cuales podían ser las virtudes relajantes del agua caliente y del agua fría. Fue uno de los precursores de la hidroterapia y de la medicina natural en el tiempo del Renacimiento, plasmando su doctrina conocida como la Cura de Kneipp. Practique su método más conocido que es el de moverse en el agua. Camine dentro de una piscina o estanque de agua corriente fría unos minutos, mójese las manos en el agua ande descalzo unos instantes. Si siente hormigueo en los pies significa que la circulación sanguínea se ha activado.
¡Descálcese a menudo!
No hay nada más sano para los pies que andar sin zapatos. Todos los movimientos se encadenan unos con otros, las zonas reflejas se estimulan, el sentido del equilibrio se acentúa y la circulación sanguínea se activa. Atrévase con este placer incomparable de andar descalzo sobre la arena, sobre la hierba, sobre el césped...
Masajes de los pies.
Los masajes ponen de nuevo en forma los pies pesados y fatigados. Puede efectuar usted mismo el masaje o pedirlo a su cónyuge. Hay que tratar el pie a dos manos, tensarlo, doblarlo, rodeándolo correctamente. Para terminar, estirar y doblar ligeramente cada uno de los dedos. Para un mayor beneficio: trabaje la planta del pie con las falanges de los dedos de las manos, desde los dedos del pie al talón, ejerciendo una presión bastante intensa. La circulación sanguínea se verá estimulada. Ciertos accesorios de masaje acentúan las virtudes de estos masajes que usted puede efectuar mirando la televisión, por ejemplo. Un gran beneficio también para las zonas reflejas de los pies.
Masaje de las zonas reflejas.
La idea principal del masaje de las zonas reflejas es que cada parte y órgano del cuerpo encuentra su fin en una zona del pie, ya que los nervios tienen sus terminaciones en este lugar. Y se podría, a partir del pie, tener una influencia sobre una parte del cuerpo o un órgano determinado. El médico neoyorquino William Fitzgerald desde 1913 mencionó las zonas reflejas pero no conocía muy bien las localizaciones. Casi 70.000 terminaciones nerviosas acaban en los pies. El masaje sirve para desbloquear los flujos de energía. La zona refleja de la cabeza se sitúa, por ejemplo, en el medio del dedo gordo. Existen numerosas ayudas para distinguir las diferentes zonas. Pero muchos médicos desaconsejan estos métodos autodidactas, sobre todo en las mujeres embarazadas o en el caso de enfermedades graves. Para hacerlo bien, pida consejo a su médico o diríjase a un masajista convencional.
Tipos y clases de pie
Cada pie es único. Esto no sólo depende de la longitud y anchura, sino también de los huesos y el desarrollo de grupos de músculos, entre otros factores. Para algunos, la forma de los dedos de los pies indica cuáles son los problemas que tenemos en la vida. Pero con lo que estamos todos de acuerdo es que con los pies suaves y bien cuidados ¡nos sentimos mejor!
Normalmente distinguimos entre 3 tipos de pies, diferenciados por la longitud que tiene el dedo gordo respecto al segundo dedo.
El pie egipcio
Si el segundo dedo es más corto que el gordo, se denomina pie egipcio Esto no significa que la forma de pie egipcio sea la más común en Egipto. El nombre se corresponde al ideal de belleza que tenían los artistas allí en la antigüedad. Si el segundo dedo es más corto que el gordo, se denomina pie egipcio. Un 60% de los europeos lo tienen- es la forma de pie más frecuente. La mayoría de los zapatos se han adaptado más a este tipo. El pie egipcio, típico en las estatuas de los faraones, se caracteriza por tener el dedo gordo más largo. Es el tipo de pie que tiene la mayoría de las personas.
Pie egipcio, es el más frecuente, por sobre un 60% de la población. Se caracteriza por el primer dedo dominante.
El pie romano
Cuando el dedo gordo y el segundo dedo son igual de largos, se denomina pie romano. Esta forma cuadrada es la menos frecuente: sólo un 10% de los europeos la poseen. Sus dueños deben tener cuidado al comprar zapatos que tengan suficiente espacio para sus dedos. En el pie polinesio o cuadrado, que aparece en los cuadros de Gauguin, los dedos son casi todos del mismo largo y están a la misma altura. Pie romano o cuadrado, comprende un 25% de la población. Se caracteriza porque el primer y segundo dedo poseen casi la misma medición.
El pie griego
Casi uno de cada tres europeos tiene una forma de pie griega. Esto significa que el segundo dedo es más largo que el dedo gordo. Según la leyenda, las diosas griegas tenían ese tipo de pie. Significaba fuerza, inteligencia y atracción sexual. En los zapatos puntiagudos, el pie griego puede llegar a tocar los bordes. El pie griego es la forma de pie que observamos en las estatuas griegas de la época clásica y de ahí su nombre .En el pie griego, el segundo dedo ( el que corresponde al índice de la mano) es más largo que el dedo gordo. Se trata de un tipo de pie poco corriente y por esto, se dice, más elegante.
Pie griego, se puede ver en un 15% de la población. Se caracteriza por un segundo dedo dominante.



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